Cuando uno mira a Larissa, lo primero que se le viene a la mente es un gorrioncito. La imaginación visualiza a una avecilla que vuela libre como el viento por toda la guardería, pequeñita y tierna. Lo que nos regresa a la niña son sus ojazos celestes y vivaces.
Conocimos a Larissa cuando apenas tenía quince meses. Asustadiza y propensa al llanto en sus primeros días en el Centro, nos hacía buscar los recursos a nuestro alcance para acortar su tiempo de adaptación.
De repente entre ella y Milviam, nuestra asistente, nació una química especial que ayudó significativamente a su adaptación e incluso en los fines de semana la llamaba frecuentemente en su incipiente lenguaje.
El tiempo pareciera haber pasado tan aprisa que de repente la bebé que se nos encomendó es ahora una niña. Ha empezado a mostrar su independencia y a dominar su pequeño cuerpo. Es asombroso el avance que ha tenido en el manejo del lenguaje y especialmente el desarrollo de su imaginación. A veces la sorprendemos jugando a que le habla por teléfono a su mamá, contándole todo lo que ocurre a su alrededor con lujo de detalles.
Larissa podría parecer egoísta, pues después de haber descubierto el “yo” y el “mío” reconoce perfectamente todas sus pertenencias y no le gusta compartirlas, sin embargo, esto no es más que parte de su período de autoafirmación.
Es aplicada pues realiza con dedicación, todas las actividades que se le encomiendan y es además observadora, pues se fija en los mayores y aprende rápidamente.
Tiene habilidades para la pintura, reconoce bien los colores primarios, sin embargo también le gusta cantar, pero más que seguir la letra original, le encanta cambiarla e inventar una nueva letra de acuerdo a las cosas que le interesan.
Es sensible y le gusta demostrárselo a los bebés pequeños, pues se queda ratos frente a ellos y les habla de manera dulce.
Llora con facilidad cuando no obtiene lo que quiere y a menudo pareciera que está frustrada, impaciente o tensa, sin embargo es normal a su edad, pues un niño de esa edad se mueve entre dos actitudes opuestas, o bien se comporta como un bebé para seguir protegido o corre el riesgo de aprender a ser niño mostrando una nueva independencia.
Es muy amigable con sus compañeros y siempre busca como unirse a un grupo, sin embargo tiene la sensibilidad para reaccionar de acuerdo a la actitud de ellos.
Tiene muy definidos sus gustos, especialmente con relación a sus alimentos. Le gusta el pollo, la carne, las pastas, el jugo y los chocolates. Le gusta el orden y tiene muy marcados sus hábitos de higiene.
Nuestra guardería no tendría la alegría que reina durante todo el día sin ese gorrioncito que vuela por todos los rincones y nos recuerda que además de todo nuestro empeño, debemos poner también nuestros corazones.
